Publica Tu Cuento: La princesa y la soledad sin identidad

Nombre*:Taty
Web Site (Opcional):
Género*:Infantil
Título*:La princesa y la soledad sin identidad
Cuento*:En un pueblo muy lejano, dentro
de un bosque, había una princesa
solitaria. Ella vivía en un hermoso
castillo, pero este estaba vacío.
Cada noche, la princesa lloraba,
esperando que alguien la
acompañara y la liberara de su
soledad. Pasaron muchos años y
nadie llegaba.
Un día, un gato noble y curioso pasó por allí
y, al ver a la princesa, le preguntó: —
Princesa, ¿por qué estás sola en un castillo
tan grande? La princesa respondió
tristemente: —No lo sé.
El gato noble, conmovido por su tristeza,
decidió quedarse para hacerle compañía.
Gato noble cuidaba de la princesa y jugaba
con ella, pero la mas importante, es que
llenaba su soledad. Poco a poco, la
princesa comenzó a recuperar la felicidad;
al fin, se estaba liberando de la soledad.
Pero un día, el gato, apesadumbrado, se acercó a ella y
le dijo:
—Princesa, me tengo que ir...
La princesa, sin decir nada pero con una expresión de
desdicha, regresó a sus aposentos al instante de
escucharlo.

Publica Tu Cuento: El Camino de Pureche

Nombre*:Carlos Alberto
Web Site (Opcional):
Género*:Suspenso
Título*:El Camino de Pureche
Cuento*:
Un día último de diciembre, en la central de autobuses de Monterrey, se encontraba Luis esperando que llegara el camión número doscientos treinta con destino a Puebla. Era el último recorrido del día, que salía a las 9:30 de la noche. Sólo estaban inscritas 6 personas, según el programa.
Los empleados de la central estaban ansiosos por concluir sus turnos de trabajo, para retirarse a sus casas y festejar el fin de año con sus familias. Las cortinas metálicas chirriaban enérgicas al cerrarse de las tiendas de golosinas y snacks. Dos taxis deambulaban tristes en la entrada esperando subir alguna alma cansada.
Un tren de luces se asomaba por una gran barda pintada con propaganda política. Era el autobús número doscientos treinta, que provenía de Nuevo Laredo. Desfilaba cuidadoso por todo el patio esquivando los grandes baches del tronado asfalto. Finalmente, el camión se estacionó en el cajón correspondiente. Luis miraba ávido por toda la sala esperando que algún rezagado pasajero subiera junto con él, pero no había nadie. Un guardia lo llamó presuroso para invitarlo a introducir sus maletas por el detector de metales. Después de la revisión saludó a una fatigada edecán, quien le entregó un refresco y una bolsa de frituras. Entrando al autobús vislumbró las siluetas oscuras de los cinco pasajeros restantes del programa, que provenían de Nuevo Laredo, y que yacían sentados, algunos en parejas y otros solitarios. Luis se sentó solo en un asiento de lado de la ventanilla, a la mitad del camión. Después de comenzar a moverse el camión para partir, el regio pasajero deslizó las gruesas cortinas para contemplar por la ventana la ciudad nocturna. Observaba las calles solitarias, y muchas casas llenas de familias sonrientes, que platicaban y se abrazaban al son de la música banda y norteña, que eclipsaba los sentimientos más tristes de lo profundo de sus corazones. Pasando la caseta de cobro de la autopista a Saltillo, Luis seleccionó una película de la pantalla del respaldo del asiento contiguo. Después de veinte minutos se quedó dormido.

Publica Tu Cuento: ¿A dónde vas tan rápido?

Nombre*:Arlen Maldonado
Web Site (Opcional):https://www.instagram.com/paranoide_m?igsh=MWsyMzZ5NjVhazlqeg==
Género*:Microrrelato
Título*:¿A dónde vas tan rápido?
Cuento*:Se levantó y empezó a huír. Corrió atravesando la sala, la cocina, el salón... Al enfrentarse con frenesí al espejo del baño; notó sólo su cabello en su espalda, saltando con la misma histeria con la que se dirigía allí.

Publica Tu Cuento: La primera noche del súcubo

Nombre*:Zofenham
Web Site (Opcional):
Género*:Desvarios
Título*:La primera noche del súcubo
Cuento*:
Edgar bajó del autobús en la estación, había llegado al pueblo de SnowFlake buscando trabajo en la acerrerias del lugar, le habían advertido que el lugar podía ser un lugar más desafiante que la tranquila provincia donde había crecido, pero eso no le importaba. Ya había estudiado en la escuela superior del estado y ahora quería probar la aventura y forjar su propio patrimonio en algún lugar distante. El pueblo donde llegó tenía un aire postindustrial de calles brumosas y construcciones agobiantes, el paisaje estaba marcado por un aire de decadencia y melancolía. La industria maderera que alguna vez fue el motor económico de la pequeña ciudad había declinado, dejando atrás estructuras abandonadas y espacios vacíos que reflejaban tiempos pasados de prosperidad.
Las calles estaban envueltas en una neblina constante, que parecía arrastrarse entre los edificios como un recordatorio persistente del pasado industrial del lugar. La bruma creaba una atmósfera sombría y misteriosa que parecía envolver todo con un velo gris, ocultando los detalles y acentuando la sensación de aislamiento.
Los edificios, testigos mudos del auge industrial pasado, se alzaban altos y majestuosos, pero también imponentes y opresivos. Muchos de ellos mostraban señales de abandono y deterioro, con ventanas rotas, fachadas descoloridas y grafitis que adornaban sus paredes. La arquitectura industrial prevalecía, con chimeneas en desuso y estructuras de acero oxidado que ahora se elevaban como monumentos de una época pasada.
La ausencia de actividad industrial creaba un ambiente de silencio y soledad en las calles, interrumpido ocasionalmente por el eco de los pasos de algunos transeúntes que se aventuraban en el área. La vida urbana parecía haberse desvanecido, dejando una sensación de vacío y desolación.

Publica Tu Cuento: El mercader de magias

Nombre*:Anatolio
Web Site (Opcional):https://www.instagram.com/walde_g07/
Género*:Fantástico
Título*:El mercader de magias
Cuento*:
No hablaremos demasiado de nuestra protagonista. Bastará con decir que cantó, al igual que nosotros, penas y alegrías. Su nombre, que ignoramos, nos tendrá sin cuidado, porque saber quién fue es mucho menos relevante que saber qué hizo (pues la identidad, si algo es, no se moldea a partir de datos, sino de acciones); y además, y por sobre todo, porque en su obra se ven reflejados, con nitidez, sus sentimientos. Y señores, no hay cosa menos relevante que un dato o un hecho, cuando se tiene la posibilidad de saber lo que una persona sintió.
El manuscrito fue encontrado en una región que todavía forma parte del territorio de Irak. Un anónimo lo dio a la imprenta hará cosa de cincuenta, sesenta años, renunciando, con inocencia e ignorancia, a todo rédito, pero no a todo mérito. Debemos su reversión a Anatoli Kutzmytka, un griego obsesivo y vanidoso que bien muerto está. La obra se titula "El mercader de magias", y ya han pasado veinte años sin que fuera puesta en escena. Se supone que data del siglo XIV. Dicen los que nada saben que era representada en plena guerra civil bizantina.
Por lo demás, los historiadores, esa gente compleja que se ocupa de estudiar y manipular un conjunto de conocimientos irregulares, incompletos y parcializados de los acontecimientos a los que luego, en vano, pretenden dotar de lógica, armónicamente han dictaminado que su autora fue una mujer. Explicar los motivos detrás de semejante afirmación excede mi propósito y en nada me perturba. Mi intención real es transmitir lo que mi antepasado ideó.
La obra de nuestra protagonista tenía como protagonista —y disculpen ustedes el énfasis— a un tal Braulio (fue este el nombre "occidental" que prefirieron los críticos actuales). A este hombre se lo solía representar como una persona madura, con un sobrepeso severo y de semblante hostil. Se cuenta que algunas veces era calvo y otras, que por lo general coincidían con aquellas ocasiones en las que el actor principal se resfriaba, narigón.
La cuestión es que Don Braulio había heredado, con catorce años, una vieja botica de barrio donde se comerciaban productos o capacidades únicas (a veces insólitas) que llegaban hasta lo indescriptible. Ya podrá prever usted, que me lee y es perspicaz, la primera gran dificultad: intentar replicar aquellos productos y capacidades "indescriptibles" en la obra, vaticinaban su fracaso.