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Publica Tu Cuento: Flores

Nombre*:Mauro Gómez Casal
Web Site (Opcional):
Género*:Microrrelato
Título*:Flores
Cuento*:Las hay de todos colores, de todos los aromas, de todos los diseños.

Algunas, como los dientes de león, son poco pintorescas. Y uno, al acercarse y olerlas, descubre que su apariencia se corresponde con su fragancia.

También las hay muy engañosas y descaradas, pues ¿Quién no fue timado olfativamente por la vistosa belleza de una orquídea? Y, así mismo, ¿Quién podría afirmar que el aroma del laurel proviene de una florcita tan insípida?

Claro que las hay como los jazmines, cuya fragancia se condice con la delicadeza de sus pétalos blancos. Lástima que sean tan frágiles como para algunos descuidados, y su perfume, demasiado intenso para ciertos olfatos.

Existen algunos ejemplares muy sencillos y tímidos, como las nomeolvides, pero que resultan ser sumamente pegadizos. 

Pueden ser gregarias y no soportar la soledad, como los lupinos, o sumamente individualistas (y un poco tóxicas), como los girasoles.

Están aquellas, temerosas del mundo que, como las amapolas rojas, esconden sus sedosos y volátiles pétalos bajo un capullo áspero y espinoso. O por el contrario, al estilo de sus parientes californianas, sinceran su fragilidad tanto en la flor como en el capullo.

Después están las rosas, que esconden con arrogancia su belleza y perfume entre sus espinas; por lo que a veces hay que conformarse con la suave humildad de un tulipán.

En definitiva, cuando uno reflexiona tanto sobre flores y botánica, sobre su sinceridad o su falsedad, sobre sus debilidades y fortalezas, sobre si son comunitarias o solitarias, o sobre su vanidad y su modestia; termina dándose cuenta uno de que las flores, al fin y al cabo, son como las personas.

Y eso explica por qué hay tantos alérgicos al polen.
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